24/2/18

El rincón de los libros: Mil veces hasta siempre, de John Green


La primera vez que caí en la cuenta de que yo podría ser un personaje de ficción, asistía de lunes a viernes a un centro público del norte de Indianápolis llamado White River High School, en el que fuerzas muy superiores a mí que no podía siquiera empezar a identificar me exigían comer a una hora concreta: entre las 12:37 y las 13:14. 
Mil veces hasta siempre es la última novela del aclamado John Green. El libro narra la historia de Aza, una adolescente que trata de sobrellevar su vida a la par que su trastorno de ansiedad obsesivo-compulsiva. Sin embargo, tras la desaparición del multimillonario Pickett, su amiga Daisy la convence para averiguar su paradero... y conseguir los cien mil dólares de recompensa. 

Espirales infinitas

No os voy a mentir, en un principio tomé este libro con mucho escepticismo. Cuando lo empecé a leer, vi cosas que no me cuadraban con la imagen de una persona con un TOC lavador, que es lo que se supone que tiene Aza. Sin embargo, a medida que fui avanzando en la lectura y que iba comprendiendo exactamente cómo funcionaba su mente, me fui dando cuenta de que la 'espiral de pensamientos' era mucho más compleja. Puesto que cada persona es un mundo y que en cada individuo el TOC se manifiesta de una determinada manera, me di cuenta de que, en el caso de Aza, más que una obsesión por los virus en general, su obsesión se concentra en un determinado grupo de bacterias, además de que está combinado con otras modalidades de TOC, como el TOC filosofal. 
—¿Estás asustada? —me preguntó.
—Un poco.
—¿De qué?
—No funciona así. La frase no tiene objeto. Simplemente estoy asustada. 
Una de las cosas que más me ha gustado de la novela es la manera en la que Green trata a Aza. Normalmente, las personas con trastorno mental suelen ser retratadas o con condescendencia (en el sentido de 'oh, pobrecita' o como seres extraños empeñados en victimizarse. Sin embargo, Aza no es ni una cosa ni la otra. Simplemente es una chica que se pasa la vida luchando contra sí misma porque le resulta imposible vivir de otro modo. De hecho, lo que la gente que rodea a Aza ve no es más que la punta de un iceberg enorme que se encuentra enraizado en su mente y del que no puede desprenderse. La sensación de agobio, la ansiedad, el miedo constante, la sensación de estar en la cuerda floja... Todo ello lo vive Aza día a día y no importa lo que luche contra ello, siempre va a volver de otra manera, más fuerte y más impredecible que la anterior. Aza es víctima y verdugo al mismo tiempo, y ella no puede hacer nada por evitarlo, y eso es lo que se muestra en el libro porque eso es, en definitiva, en lo que consiste una enfermedad mental. No es algo de lo que uno se pueda librar de la noche a la mañana, ni es cuestión de 'relajarse' ni de 'dejar la mente en blando' porque uno sencillamente no puede dejar la mente en blanco. Literalmente es imposible. 
Quería decirle más cosas, encontrar la manera de expresar los polos magnéticos del amor por mi madre: «gracias lo siento gracias lo siento gracias lo siento». Pero no lo conseguí, y de todas formas había sonado el timbre. 
Creo sinceramente que esta novela es muy necesaria para entender qué pasa por la cabeza, ya no solo de una persona con TOC, sino de todas las personas que padecen trastornos mentales de la ansiedad. Porque, a pesar de que cada uno tiene unos síntomas diferentes, la sensación de angustia, impotencia, ansiedad, la necesidad de querer ocultarlo y esforzarse porque no se note, el miedo a que los demás consideren que estás 'loco/a', los pensamientos recurrentes y, sobre todo, la impotencia que a uno le surge a la hora de verse inevitablemente sumido/a en la temida espiral de pensamientos negativos es igual para todo el mundo que padece un trastorno de la ansiedad. Aunque pueden parecer una estupidez a ojos ajenos, para alguien que padece un trastorno de la ansiedad todo es susceptible de generar un ataque de pánico incontrolable: el temor a una herida infectada, un aliento ajeno en la nuca o incluso pensar en que el microbioma del cuerpo se ha visto afectado al dar un beso al chico que te gusta. Y, a pesar de que uno sabe que lo que está pensando/haciendo no tiene ningún sentido, es imposible parar esa espiral de pensamientos. La persona se convierte en una canica que va rodando y rodando y es imposible pararla. 
—Pero lo que de verdad asusta no es dar vueltas y vueltas en la espiral creciente, sino dar vueltas y vueltas en la espiral que se hace cada vez más estrecha. Ser absorbido por un remolino que encoge cada vez más tu mundo hasta que giras sin moverte, encerrado en una celda que es exactamente de tu tamaño, hasta que al final te das cuenta de que en realidad no estás en una celda. Tú eres la celda. 
Por eso, aunque la tomé con pinzas al principio, a medida que iba leyendo me fui dando cuenta de que era una novela perfectamente hilada, y me asombré de su perfección porque yo no había leído absolutamente nada de John Green y en mi cabeza le tenía como un escritor de novelas un poco facilonas y con una tendencia a apelar al sentimentalismo (algo que me daba un poco de grimilla). Pero Mil veces hasta siempre me ha hecho darme cuenta de lo equivocada que estaba, porque no es una novela sentimentaloide en absoluto. 
Como ya leí en alguna reseña, a pesar de que en la sinopsis del libro le dan más importancia a la trama 'policíaca', el misterio es tan solo una excusa de la que Green se vale para mostrarnos todas las dificultades y las contradicciones de Aza y de su vida, por lo que su peso en la trama es muy bajo y se resuelve todo de manera muy sencilla y sin demasiadas complicaciones. La novela se vale del misterio para invitar al lector a reflexionar sobre muchas cosas que son fácilmente extrapolables para todos (el amor, la pérdida o la amistad) pero, sobre todo, nos hace ver cómo las personas con trastornos mentales (especialmente las personas adolescentes, para las que ya de por sí todo es complicado) sobrellevan esta doble carga. 
Pero también tenía una vida más o menos normal, que continuaba. Los pensamientos me dejaban en paz durante horas o días, y recordaba algo que mi madre me dijo una vez: «Lo que te pasa ahora no tiene por qué pasarte siempre». Iba a clase, sacaba buenas notas, hacía trabajos, hablaba con mi madre, veía la tele y leía. No siempre estaba atrapada dentro de mi yo, o de mis dos yos. No solo estaba loca. 
SPOLER. PASA EL RATÓN POR ENCIMA PARA SEGUIR LEYENDO.
Una de las partes que, a mi personalmente, más me destrozó, fue la parte en la que Aza descubre que su amiga Daisy la representa en sus historias como un personaje estúpido y como un incordio para su vida. Porque, si ya de por si es complicado vivir con semejante carga como lo es un trastorno mental (y si ya de por si resulta suficientemente complicado hacer amigos), el ver que tu mejor amiga, prácticamente tu única amiga de verdad piensa que eres un incordio en su vida, resulta algo verdaderamente triste y doloroso. Es comprensible, para alguien ajeno, que la otra persona está exagerando, pero lo cierto es que lo que hace Aza es depositar toda su confianza en Daisy, y tener fe en que ella no le va a defraudar, sino que la comprenderá y la ayudará. Por eso el varapalo que se lleva Aza es muchísimo mayor que el que cualquier adolescente podría llevarse. 
FIN DEL SPOLER.

A pesar de la fuerte carga emocional y reflexiva que lleva la novela, no se hace pesada en ningún momento, sino más bien todo lo contrario, se va agilizando a medida que una va pasando las páginas, hasta el punto de que yo tardé menos de un día en leérmela. A pesar de que no hay una acción trepidante, para mí el seguir las sensaciones y las emociones de Aza, el ver la vida a través de sus ojos, me fue suficiente para ventilarme más de la mitad de la novela en apenas tres horas. Además, la prosa es bastante ligera (a pesar de que incluye algunos tecnicismos científicos) y hay diálogos muy pero que muy inteligentes, cosa que me encantó y me hizo pensar al mismo tiempo. 
Me clavo la uña en el dedo para certificar que este momento es real, pero no puedo escapar de mí misma. No puedo besar a nadie, no puedo conducir, no puedo funcionar en el poblado mundo sensorial real. ¿Cómo he podido fantasear sobre ir a una universidad lejana en la que se paga una fortuna por vivir en dormitorios comunes llenos de desconocidos, con baños y comedores comunes, y sin espacios privados en los que vivir mi locura?
La protagonista está excelentemente construida, y realmente uno llega a comprender las acciones tan aparentemente extrañas que puede llegar a hacer como beber desinfectante. Y es que, aunque ella misma sabe lo que es lógico e ilógico, el ver su hilo de pensamiento y sus diálogos consigo misma, su lucha interna, nos hace darnos cuenta de por qué hace las cosas que hace. Me gustó mucho como Green contrapone la personalidad de Aza con la de Daisy, aparentemente despreocupada y para quien todo en la vida parece sencillo. Daisy también tiene sus problemas, pero a ella, al contrario que a Aza, no la consumen. Mientras que Aza se queda paralizada y dándole vueltas a la cabeza una y otra vez, Daisy actúa sin más. De esta manera, Green no nos muestra a Aza como a una víctima o a Daisy como una heroína, sino que solamente plasma la diferencia entre una persona mentalmente sana y una persona con una enfermedad mental. Ninguno de los problemas de Aza o de Daisy es mayor que los de la otra, pero, simplemente, ambas lo llevan de una manera diferente. 
Siento mucho que no sea divertido estar conmigo porque estoy demasiado encerrada en mi cabeza, pero imagínate lo que es de verdad estar encerrada en mi cabeza sin poder salir, sin poder descansar ni un minuto, porque esa es mi vida.
Mil veces hasta siempre (cuyo título en inglés, Turtles all the way down tiene mucho más sentido, por cierto) es una obra que trata el problema de las enfermedades mentales desde una perspectiva increíblemente novedosa y en la que no solamente se trata el problema en sí, sino que va mucho más allá y habla sobre todas las cosas que rodean a una persona con trastornos mentales de la ansiedad. Green ha logrado crear un personaje real para así hacernos comprender, no solamente las dificultades de este tipo de personas, sino también lo necesario que resulta el cariño y el apoyo desde fuera porque, aunque parezca que no lo agradecen o que no lo valoran, son imprescindibles. La novela trata, además, los problemas que van asociados a este tipo de trastornos como la inseguridad o el miedo a un@ mismo, y nos enseña que son problemas de los que uno nunca llega realmente a curarse del todo, sino que más bien, van por rachas. Porque, al fin y al cabo, uno nunca puede escapar de si mismo. 
La enfermedad y yo estábamos unidas para siempre.


¿Y vosotr@s? ¿Habéis leído la novela? ¿Qué opináis? Un besazo enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

20/2/18

Mis frases favoritas de... Mil veces hasta siempre, de John Green


¡Hola a tod@s! Hoy os traigo una nueva entrega de mis frases favoritas. El libro de este mes es Mil veces hasta siempre, de John Green, un autor que me ha sorprendido mucho porque, sinceramente, no me esperaba que hiciese una obra tan profunda y tan sincera. Sin más preámbulo... os dejo con las frases que más me marcaron.



























¿Vosotr@s habéis leído el libro? ¿Os gustó? ¡Contadme, contadme! Un besote enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

17/2/18

El rincón de los libros: Te quiero en mi vida ayer, hoy y siempre, de Sabina Rogado

—¿Quieres casarte conmigo?
El eco de aquella pregunta suspendida en el aire seguía sonando en multitud de ocasiones dentro de su mente.
Te quiero en mi vida ayer, hoy y siempre es la secuela de Te quiero en mi vida, también salida de la mano de la madrileña Sabina Rogado. En esta novela, Sabina nos cuenta qué ocurre después de que Alexia decida lanzarse a la piscina y tomar una decisión fuera de lo común (no digo más para no haceros más spoiler).

Celos, drama y egos heridos

Una de las cosas que he notado que mejora de este libro con respecto al anterior es que en esta novela la trama es mucho más consistente, a pesar de que es más corto. Mientras que en el primer libro a partir del momento en el que Alexia y Robert se conocen la trama empieza a ser cíclica.  MINISPOILER. PASA EL RATÓN POR ENCIMA PARA SEGUIR LEYENDO. y consiste básicamente en un se quieren-ocurre algo-Alexia se enfada con Robert y huye- Robert se enfada y la busca-se quieren de nuevo y otra vez comienza todo el ciclo FIN DEL MINISPOILER  Sin embargo, en esta ocasión, el patrón se vuelve mucho más amplio y da lugar a una novela mucho más abierta y en la que el lector es menos capaz de predecir lo que va a ocurrir. 
—La imagen que he dado siempre ha sido la equivocada [...]. Todos tienen la imagen de un hombre voraz y sin sentimientos en mí, y lo que no saben es que esa imagen es una absoluta pose, equivocándose ene la creencia de que solo me importan mis negocios. . He sido un insensato dejando que hasta mi hijo lo creyera... porque no hay nada más lejos de la realidad.
Te quiero en mi vida ayer, hoy y siempre es una novela mucho más madura, en la que se nota una mayor preparación desde un principio. No es una novela tan improvisada como se apreciaba en algunas ocasiones en la primera parte, sino que se ve que es una novela mucho más planeada, en la que las acciones influyen una sobre otra, y no como ocurría en la anterior que se basaban en episodios aislados. En este caso, nos encontramos ante una obra mucho más cohesionada y meditada, con personajes más redondos y, sobre todo, en los que podemos apreciar una evolución. Ésta es una de las cosas que más me han gustado, que podemos apreciar una visión mucho más íntima y sincera de los personajes y que, además, asistimos a cambios tanto en Robert como en Alexia y cómo ambos se retroalimentan el uno al otro.  

En el caso de Robert, vemos cómo pasa de ser el típico actor cretino (y machista) y pasa a ser un hombre mucho más tierno, menos centrado en el ámbito puramente sexual. Gracias a la influencia de Alexia, él deja de ser el típico niño-adulto para convertirse en un verdadero hombre sensible. (¿Habéis oído eso, hombres del mundo? Se puede ser hombre y ser sensible, atento y cariñoso. No, no está prohibido por el Código Penal. Sí, seguís siendo igual de atractivos a nuestros ojos. No, escuchar a las mujeres no os hace perder vuestra 'hombría'). Por otra parte, Alexia también cambia y se vuelve mucho más madura e independiente de Robert. Aunque al principio es la chica insegura e inmadura que conocimos en el primer libro, con el paso de las páginas vamos observando cómo Alexia se hace mucho más independiente, deja de adoptar ese aire de heroína dolida y empieza a coger las riendas de su propia vida, sin necesidad de pedir perdón o permiso por cada paso que da.
—Si todo va bien y me cogen en la entrevista volveré a la normalidad rápidamente.
—No tienes por qué ir a ninguna entrevista, ya lo sabes.
—No empecemos ¿eh? No voy a volver y ya está. No hay vuelta atrás y tendrás que respetar mi decisión. 
A pesar de la evolución de los personajes y de la notable mejora en la trama de la historia, hay conflictos que se han resuelto de una manera demasiado sencilla y muy rápidamente y que creo que podrían haber dado mucho más juego en la historia. Pese a todo, sí que es cierto que la acción se mantiene constante a lo largo de toda la novela, y que hay puntos en los que ésta se vuelve verdaderamente interesante (nivel no poder parar de leer).

En cuanto a las escenas de sexo, a diferencia de la precuela, Te quiero en mi vida ayer, hoy y siempre cuenta con muchas menos escenas de sexo y, sobre todo, éstas no son tan explícitas como la anterior. Y es que, si en la otra la relación sexual tenía un papel mucho más predominante en detrimento de la relación romántica, en esta ocasión es justamente al revés, cosa que se ve sustentada por una evolución entre la relación de los propios personajes. Así, el cambio en las relaciones sexuales entre ambos es fruto de la propia evolución natural de la pareja, por lo que no se ve como algo forzado, sino todo lo contrario. 
—Ni se te ocurra tocarla, estás avisado — Y si la complicada situación parecía ya de por sí insalvable, lo que dijo a continuación lo terminó de arreglar, escuchándose en un tono de macho alfa —. ¡Ella es mía!
[...]
—Yo no soy tuya, Robert.
Aunque en esta obra podemos encontrar más madurez a nivel creativo y de estructura que en la anterior, sí que es cierto que persisten algunos vicios de escritura (el abundante uso de gerundios, que hace que la prosa resulte extraña a veces, como ya os conté en la reseña de Te quiero en mi vida), aunque sí que se nota que la autora usa menos exclamaciones, por lo que ya no tiene ese aire sobredramático y telenovelesco que se notaba en la anterior. 

Ella ya no era la mujer que se dejaba llevar... no, nada de eso.

Te quiero en mi vida ayer, hoy y siempre es una novela bastante ligera y adictiva, que me resultó muy entretenida y fácil de leer (de nuevo me la leí en los ratos muertos del trabajo y en el transporte público) y en la que, sin duda, se aprecia una cierta madurez narrativa con respecto a la anterior. Nos encontramos con que el aspecto feminista y, sobre todo, la lucha de la mujer por tratar de alcanzar su espacio y su lugar en la relación es mucho más potente que en la novela anterior. Alexia ya no es una niña que se deja arrastrar por los deseos y los caprichos de Robert, sino que es toda una mujer que sabe qué es lo que necesita y está dispuesta a pelear por ello.

¿Y vosotr@s? ¿Habéis leído la novela? ¿Qué os ha parecido? Un besote enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

14/2/18

Especial San Valentín: Parejas literarias que son un amor


¡Hola a tod@s! ¿Respiráis el amor? ¡¡Hoy más que nunca está por todas partes!! Y para celebrar este día del amor, hoy os traigo un especial de parejas literarias apto para parejas, solter@s, amig@s, amantes y, en definitiva, todo aquel que se haya sentido por alguien ese maravilloso sentimiento que es el amor. Así que... ¡Aquí van mis parejas literarias!

Eleanor y Park, de Eleanor & Park

Ay Eleanor & Park lo que tuvieron que sufrir. Son el típico ejemplo de ese amor adolescente fuerte e intenso pero a la vez breve. No digo más para no fastidiaros si no habéis leído el libro pero... el final me destrozó el corazón y acabé muy enfadada.

Inej y Kaz, de Seis de Cuervos

Inej y Kaz son el perfecto ejemplo de lo que yo llamaría un que-sí-que-no. Os diré que no me he leído la segunda parte, así que no sé cómo culmina todo esto, pero creo que su romance encarna una de esas relaciones en las que todo es complicado pero que, al final, cuando ves que estás a punto de perder a la otra persona (y no siempre tiene que ser porque quién te gusta sea secuestrado por los malos malosos, ojo) es cuando te das cuenta de cuánto la amas.

Elizabeth y Darcy, de Orgullo y Prejuicio

¿Nunca os decían en el colegio eso de los-que-se-pelean-se-desean? Pues creo que eso, llevado a su máximo nivel (por supuesto este refrán nunca ha de justificar la violencia física, que bajo ninguna circunstancia entra en la ecuación del amor) es lo que yo veo entre Elizabeth y el señor Darcy, de Orgullo y Prejuicio. Que lo que parecía ser cretinez en grado sumo (porque os diré que al principio me daban ganas de pegarle un collejón pero bien) acabó siendo (como suele pasar) inseguridad. 

Ailsa y Saghan, de Neimhaim

Esa pareja que parece que están hechos el uno para el otro, esos amigos que llevan juntos desde que se tiene conocimiento del principio de los tiempos, esa pareja que ya tienes comprado el vestido para la boda porque SABES que se van a casar. Esos dos que son el yin y el yan. Esa pareja que no es que tenga un hilo rojo, sino que tiene una cuerda de amarre de medio metro de diámetro. Esa pareja. 

Emma y Mr. Knightley, de Emma

¿Os sorprendería si os digo que Mr. Knigtley me parece más adorable que Mr. Darcy? (bueno, a estas alturas no creo que os sorprenda ya nada de lo que os digo jijiji) Pues sí, la verdad es que creo que el señor Knightley es lo mejor que le podría pasar a Emma. Ese contrapunto que nos mantiene los pies en la tierra, que nos ayuda a razonar y, sobre todo, que nos dice las cosas como son. Ainsss... si es que Austen tenía un don para crear parejas maravillosas.

Bipa y Aer, de La emperatriz de los etéreos

¿Sabéis ese amigo/a que siempre va a estar ahí para rescatarte si la cagas aunque solamente sea para poder decirte 'te lo dije' cuando ya estés a salvo? Cuidadlo porque es lo mejor que os va a pasar. Además, luego encontrará maneras de recordaros la historia que serán absolutamente tronchantes. ¿Y qué hay mejor que reírse con tu mejor amigo/a de aquella vez que la cagaste hace diez años mientras tomáis algo? 

Ifemelu y Obinze, de Americanah

¿Recordáis lo que os contaba antes de esos dos amigos que están unidos por una cuerda de barco? Pues Ifem y Obinze son lo que ocurre cuando esa relación, por cosas de la vida, se acaba rompiendo. Y, pese a todo, el amor entre ambas partes perdura durante años y años y años...

Harry y Hermione, de Harry Potter

Porque no me importa lo que penséis, yo siempre he creído que debían estar juntos. Así que... Esta va por todas las parejas que deberían de ser pero que nunca fueron. 

Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, de Las amistades peligrosas

He aquí el dúo más malomaloso de la historia de la literatura. Tela tienen... 

Tom Sawyer y Huck Finn, de Las aventuras de Tom Sawyer

¿Qué sería de nosotros sin ese amigo/a inseparable que siempre nos apoya y nos ayuda en todas y cada una de nuestras locuras? Pues de entrada, un aburrimiento 


¿Y vosotros? ¿Cuáles son vuestras parejas literarias favoritas? ¡Espero vuestro comentario! Un besote enorme y...

¡Que viva el amor!

13/2/18

LLL: Leído, leyendo, leeré


¡Hola a tod@s! Hoy  inauguro sección: LLL y os traigo este mini-resumen de mis lecturas hasta el momento. Como sabéis, mi ritmo de lectura es intenso, así que no garantizo que este LLL no sufra modificaciones de esta tarde a mañana por la mañana, pero como estamos en confianza y sé que no me vais a juzgar... ¡os dejo con el salseo!

Leído

Persuasión es un libro que a todo el mundo le encanta pero que a mi, por ser así de 'raruna' no me enganchó tanto. Lo encontré un poco predecible, la verdad, y me pareció que la crítica a la que acostumbra Austen era escasa, y la protagonista no me pareció tan rompedora como en otras de sus obras. Pero, pese a todo, no me pareció un mal libro (porque OBVIAMENTE nada de lo que haga Austen puede ser malo) y, a pesar de todo, me enganchó muy fuertemente. ¡¡Reseñita pronto!!

Los privilegiados del azar

El autor de este libro, Carlos Felipe Martell, es profesor de Estadística y, muy amablemente, me contactó por si quería reseñar su libro. Yo había leído ya alguna reseña de esta novela, y me pareció muy interesante el modo en el que Carlos había sido capaz de mezclar algo tan abstracto como la estadística con un thrillerAsí que le dije que sí. La verdad es que el libro me ha resultado muy entretenido, y engancha muy fácil. Me lo leí en el transporte público, y, sin duda, los trayectos se me hicieron muy pero que muy cortos, aunque sí que es verdad que algunas cositas me chirriaron. 

Leyendo

Bueno, a pesar de que uno de mis propósitos del año era leer los libros de uno en uno, está visto que esto es totalmente incompatible con mi ADN. De verdad, yo lo intento con muchísimas fuerzas pero... no ocurre. Así que, como mi naturaleza me dicta que como mínimo tengo que tener dos o tres libros entre manos, ahora mismo, estoy leyendo:

Anna Karenina

Este libro me lo compré por 9 euros y me emocioné mucho porque era una edición en tapa dura y súper barata. Me lo empecé, pero ahí quedó en mi estantería, muerto de la risa. Así que este año, y como parte de un exhaustivo plan para leerme todos los libros que están cogiendo polvo en mi estantería, decidí volver a empezarlo. ¿El resultado? No logro pasar de la página 100. Es una historia muy densa y muy compleja, con demasiados nombres. Yo ya había leído a Tólstoi y este no es mi primer contacto con el autor, pero me parece que es un libro que va a estar laaaaaaaaargo tiempo en 'leyendo'

El libro del cementerio 

Culpa de Utopía el que yo me esté leyendo este libro. Y es que desde que vio que quería leer a Gaiman no paró de decirme que YA ERA HORA. Así que, gracias a sus recomendaciones y a su experta labor, me aventuré con esta obra que me está pareciendo sencilla, tierna, divertida y, sobre todo, muy pero que muy entrañable. 



Los Simpson y la filosofía

TAAAAAN TAN TAN TATAAAN... TAN TAN... TATATATATAAAN TAN-TAN-TAN-TAN-TAAAN.. TATA TATÁN Este libro me lo llevo queriendo leer desde que lo vi en la estantería del despacho de mi profesor de filosofía, y la verdad es que está siendo de lo mejorcito. No solamente estoy aprendiendo un montón de filosofía, sino que también estoy aprendiendo mogollón de Los Simpson. ¿Hay algo mejor en la vida?

Hurra

Este libro me recuerda a una mezcla entre El camino El guardián entre el centeno. Los personajes están llenos de dolor y es una historia muy extraña, pero el estilo en el que está escrito es increíble. Estoy a muy poquito de terminarlo y creo que es uno de esos libros que hay que digerir antes de hablar de ellos. 




Leeré

Mi lista de libros que me quiero leer es grande, no os voy a mentir. Sinembargo, después de terminarme alguno de estos libros me gustaría empezar con Mansfield Park, la última de las 63645237 novelas de Austen que me compré aquella aciaga tarde en la que se me fue la mano. O tal vez vuelva a ponerme con Rayuela de Cortázar, que quedó ahí a la mitad. ¡Quién sabe!

¿Y vosotr@s? ¿Qué os traéis entre manos? ¿Cuáles son vuestras futuras lecturas? Un besote enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

10/2/18

El rincón de las películas: Los archivos del pentágono, de Steven Spilberg


Sólo hay una cosa que le pueda gustar más a un periodista una periodista que tener entre las manos un jugosito escándalo informativo: una película sobre otros periodistas que se traen entre manos un jugoso escándalo informativo. Y eso es precisamente de lo que trata Los archivos del pentágono, la nueva película de Steven Spilberg. Así que, como buena periodista y buena amante del cine, la semana pasada fui al cine a ver la película que podría catapultar a Meryl Streep al podio de Hollywood y convertirla en la actriz más oscarizada de la historia del cine, por encima de la grandiosísima Katharine Hepburn. Os prometo que voy a ser todo lo imparcial que una periodista-granilloeneleculo puede ser al analizar una película que trata, precisamente, sobre perioditas-granilloseneleculo. Así que... ¡a por esa reseña!

"La única forma de proteger tu derecho a publicar es publicando"

La película cuenta la historia de cómo el periódico norteamericano The Washington Post sacó a la luz en 1971 una serie de documentos confidenciales elaborados por el gobierno estadounidense que reconocían su propio error y la mala gestión que los americanos estaban teniendo en la guerra de Vietnam (que duró hasta 1975), algo que marcó todo un precedente en favor de la libertad de prensa en Estados Unidos. Sin embargo, el filme trasciende y nos invita a reflexionar sobre muchas otras cosas, como la libertad de prensa (obviamente), el derecho a publicar, el papel de los periodistas con respecto a la sociedad, e incluso, la posición de las mujeres en los altos puestos de mando.
Kay está en una posición en la que nunca pensó que estaría. Una posición de la que estoy segura mucha gente cree no debería tener. Y cuando te dicen una y otra vez que no eres suficientemente buena, que tu opinión no importa tanto... Cuando no solo miran más allá de ti, cuando para ellos ni siquiera estás ahí y cuando esa ha sido tu realidad durante tanto tiempo resulta difícil no pensar que esa es la verdad. Entonces, para tomar esa decisión, arriesgar su fortuna y la compañía que ha sido su vida entera... bueno, yo creo que eso es valiente. 
El tema de las mujeres en el mundo laboral es algo que resuena durante toda la película, y la verdad es que creo que Meryl Streep lo ha sabido llevar bastante bien. Me ha gustado cómo la actriz encarna a Katharine Graham, la editora del Post en aquellos años y, sobre todo, me ha encantado el modo en el que su personaje evoluciona, porque creo que lo hace de una manera muy veraz, y que se aleja mucho de los estereotipos de 'mujer fuerte' o 'jefa-que-tiene-las-cosas-claras' que Hollywood acostumbra a mostrarnos. De hecho, Katharine es todo lo contrario. SPOILER. SELECCIONA EL ESPACIO EN BLANCO PARA SEGUIR LEYENDO.Al principio nos encontramos con una mujer que, a pesar de estar increíblemente preparada, pese a saberse de memoria todos los números, todos los datos y conocer exactamente qué es lo que hay que decir para convencer a los accionistas de que inviertan en su periódico, a la hora de la verdad, cuando está en la reunión, cuando le llega el turno de soltar el discurso que esa misma mañana había recitado con una soltura increíble... se queda en blanco. Y, a pesar de que es ella la que se lo ha preparado, la que se lo ha estado currando, es el subordinado el que suelta su discurso para convencer a los inversores, y ella no puede ni abrir la boca en una sala que, a pesar de que está llena de hombres, es ella la que debería llevar la batuta porque es su periódico. FIN DEL SPOILER. Katharine es una mujer llena de dudas, de miedos, muy insegura y que vive permanentemente con el miedo a no estar "a la altura" de todos los hombres que la habían precedido en su puesto como editora jefe (su marido y su padre). Katharine tiene que reafirmar su valía constantemente y eso puede llegar a ser realmente duro, sobre todo si tienes que escuchar constantemente que no te mereces ese puesto y que solamente estas ahí porque tu marido ha muerto. Creo que la evolución de Katharine que vemos es perfectamente natural y, sobre todo, dolorosamente cierta. 
Sinceramente, me encantaría poder opinar sobre si Streep merece ganar el Oscar por esta película, pero como no he visto las demás no puedo comparar. He de confesaros que a mi al principio me parecía que hacía un papel más bien normalillo, pero hasta que no llegué al final no entendí la belleza del personaje por completo. Personalmente, soy muy fan de Hepburn y me daría un poco de pena que, si gana Streep, su figura quedase en el olvido. Pero no me echaría las manos a la cabeza porque la verdad es que hace un muy buen papel. 


La verdadera Katharine Graham (interpretada por Meryl Streep en la película) y el verdadero Benjamin (Ben) Bradlee (interpretado por Tom Hanks).

Por otro lado, también es de destacar el importante debate que plantea la película sobre si la libertad de expresión y el derecho a publicar está por encima de todo. Por favor, si vais a verla con alguien, yo os invito a que, al salir del cine, tengáis esta conversación porque pueden salir cosas maravillosas.
Otra cosa en la que uno no puede dejar de pensar después de ver el filme es si la información está por encima del dinero o viceversa. SPOILER. SELECCIONA EL ESPACIO EN BLANCO PARA SEGUIR LEYENDO. En la peli, vemos como el Post se encuentra en una situación crítica y, al ver que es posible que los inversores se puedan retirar tras la reciente salida a Bolsa del periódico, Katharine Graham se pregunta si realmente merece la pena arriesgarse a publicar y tener que ir a juicio o no. FIN DEL SPOILER.
Aunque estos debates nos parezcan lejanos, lo cierto es que están mucho más presentes de lo que creemos. Muchos medios han visto recientemente su libertad coartada, a muchos periodistas se les ha prohibido la entrada a las ruedas de prensa del presidente de los Estados Unidos y, aún a día de hoy, aquellos quienes participaron en la filtración masiva de documentos del gobierno estadounidense (Wikileaks) siguen huidos y perseguidos por la justicia. La película en si misma es todo un alegato a favor, ya no solo del derecho a publicar, sino de la libertad de expresión y del derecho de la ciudadanía a conocer los movimientos del gobierno. Como dicen en la película: "la prensa ha de estar al servicio de los gobernados, no de los gobernantes."
¿Eso es legal?
—¿Qué crees que hacemos aquí para ganarnos la vida chico? 
Otro de los grandes aciertos de la película es la manera en la que se muestra la profesión de periodista de la época. Antiguamente, las redacciones parecían auténticas ratoneras, llenas de humo de tabaco, el continuo sonar de los teléfonos, gritos por todas partes, gente corriendo y cosas de lo más extrañas. Creo que Spilberg no solamente ha sabido captar a la perfección ese ambiente tan loco, sino que también ha sido capaz de transmitir al espectador lo que supone ser "un verdadero periodista", de esos que trabajan (literalmente, 24 horas al día y 7 días a la semana). Aunque hoy en día los horarios están algo más regularizados, la película nos muestra a Periodistas con P mayúscula, de esos que llevan la profesión en la sangre y que nunca descansan, que no tienen horarios, y para los que cualquier sitio es bueno para trabajar porque ellos se mueven ya no solamente al ritmo de la información, sino también al ritmo de la competencia (y creedme que la competencia suele ser más rápida que la propia información).
Los archivos del Pentágono es todo un alegato a favor de la prensa y de los periodistas, una profesión que, admitámoslo y no es porque yo sea periodista está increíblemente maltratada y es constantemente vilipendiada. De hecho, no sé si sabéis esto, pero la profesión de periodista es una de las peores valoradas en nuestro país, por encima, solamente de la de juez.
—¡Oh! Debe ser una carga preciosa
—Sí, solo son secretos del gobierno
Creo que películas como ésta son muy necesarias, no solo para que recordemos que hubo un momento en el que los periódicos se imprimían poniendo las letras a mano, una a una, en la linotipia (que OBVIAMENTE), sino para que nos demos cuenta de que el periodismo es una profesión imprescindible para sustentar nuestra democracia. Spilberg se ha apartado del lagrimeo fácil (o no tan fácil) para traernos una película más que necesaria en los tiempos que corren, que es toda una reivindicación de figuras que, aunque han quedado en la sombra, fueron esenciales para consolidar la libertad de prensa y el derecho a la información que hoy todos disfrutamos. Los archivos del Pentágono es un homenaje a todos esos periodistas sin los cuales muchos otros escándalos (como el Watergate) no habrían salido a la luz. Es un homenaje al trabajo duro, a todas aquellas personas que se dejan la piel cada día y cada hora por el bien común, a todo un colectivo que, lo quiera o no, hace historia constantemente. Y, sobre todo, es un homenaje al buen periodismo. Al Periodismo con P mayúscula. Y a todos los que están tras él. 

¿Habéis visto la peli? ¿Qué os pareció? ¿Conocías a Katharine Graham? ¡Contadme contadme! Un besazo enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!

6/2/18

¿Contra la literatura juvenil?


El otro día publiqué un tweet que venía a decir lo siguiente:

Esta reflexión me vino a raíz de darme cuenta de que la mayoría de libros juveniles (y en concreto los de una editorial específica que no voy a nombrar) tienen este esquema. Y a partir de ahí (como mi mente nunca para de darle vueltas a todo) pues empecé a pensar.
Siempre he ido bastante 'a mi bola' en temas de literatura. Como todo el mundo, ha habido épocas en las que me apetecía más leer una cosa que otra, leer un género u otro, a Murakami, a Woolf o a Austen. Incluso hubo una época (hace muchos años) que me dio por leer únicamente ensayos. En general, como veis, siempre he sido una lectora errante, y he probado casi todos los géneros. Algunos me gustan más y otros me llaman menos, e incluso hay épocas en las que las cosas que me gustan y las que no, se intercambian. En definitiva, soy de esa gente que lee de todo. Y, cómo no, durante mi adolescencia, leí cantidades ingentes de literatura juvenil, ya fuese juvenil-fantástica o 'vampiresca'.
Hay muchos libros que, ni siquiera puedo recordar haber leído, pero una cosa que sí que me doy cuenta es que había mucha más variedad en las historias. Había protagonistas fuertes y otras un poco más lelas. Había incluso protagonistas que no sabían qué querían de la vida (como el 99% de la gente menor de 25 años, que son quienes más consumen este tipo de literatura). Y eso me enamoraba.
A veces, l@s protagonistas corrían mayores o menores riesgos. En Ghostgirl (que eran unos libros que me encantaban), los peligros que corría la prota eran más bien escasos, y el salseo, abundante. En La leyenda del rey errante, sin embargo, el salseo era más bien escaso, y el trasfondo filosófico era enorme. Crepúsculo mezclaba amos, mientras que Alas de fuego era más bien todo de luchas. En definitiva, había de todo un poco.
Sin embargo, ahora veo cómo la mayoría (no todos, obviamente) de los libros de la literatura juvenil  y, sobre todo, juvenil-fantástica tienen el mismo esquema, y eso, no os voy a mentir, me apena un poco. Veo el mismo cuadro sin cesar una y otra y otra vez. Siempre lo mismo. Siempre una protagonista fuerte (que obviamente son más que necesarias en un género que siempre ha estado dominado por 'machos guerreros'), que ya desde la primera página nos está diciendo lo fuerte que es y lo poco que necesita a un hombre. Y, ¿sabéis qué? Tod@s aquí sabemos que a esta protagonista 'fuerte' le quedan aproximadamente unos tres o cuatro capítulos de soltería, porque inevitablemente se va a enamorar perdidamente del primer chico guapo al que ve (que por supuesto no sabrá que se ha enamorado porque obviamente como es una chica fuerte nunca ha sufrido eso) y, posteriormente, pasará a enchocharse de otro chico aún más guapo que el primero (más o menos hacia la mitad de la novela), que luego resultará que es malo, pero eso no se sabrá hasta más o menos los últimos cinco capítulos, donde la chica abrirá los ojos y se dará cuenta de algo que su primer amor sabía ya desde aproximadamente el siguiente capítulo en el que la prota y el otro se conocen y que, a pesar de que se lo había contado a nuestra protagonista ella, tozuda como buena chica fuerte, le había ignorado. Y, al final, traicionada (y malherida a veces), volverá a los brazos de su primer amor, que siempre la había estado esperando porque la ama y blablablablabla. Si mientras escribía el autor/a estaba especialmente inspirado, es muy posible que haya algún que otro personaje gay/lesbiana. Y ya. Al final todos sabemos que vivirán felices y comerán perdices (y la muchacha seguirá siendo una cabezona inaguantable porque todos sabemos que una protagonista no puede ser fuerte si no es una cabezona inaguantable).
Puede que sea porque veo muchos blogs/hablo con mucha gente bloggera o porque simplemente mis gustos son más eclécticos de lo que pensaba. Puede que simplemente sea una moda, pero me abruma la cantidad de libros de literatura juvenil-fantástica que siguen este patrón y que, en su amplia mayoría, no dicen absolutamente nada al lector. Una vez, tuve una magnífica profesora de literatura que decía:
"Si al terminar de leer un libro no puedes saber qué es lo que te ha intentado transmitir el autor con ese libro ni puedes averiguar qué has aprendido de este libro, leer no te ha aportado más que ver cualquier programa de telebasura. Sí, te ha entretenido, pero no te ha servido para nada más". 
Sé que muchos de los que estáis leyendo esto en este preciso instante me vais a odiar, pero creo que la literatura fantástico-juvenil actual va camino, peligrosamente, de convertirse en algo parecido a la telebasura. Muchos de los libros que veo que tantísimo triunfan (Cazadores de sombras, por ejemplo, que me lo empecé a leer y no pude pasar de la página 50 de lo malo que era) no son más que eso, libro para entretener. Libros simples y planos, que siguen un patrón preestablecido de situaciones y de sucesos y en los que solamente cambia un poco el 'decorado' que rodea al esqueleto de la historia. Hay libros en los que hay más magia, o en los que el misterio que los protagonistas han de resolver toma un rol más importante. Hay libros en los que la protagonista es un pelín menos estúpida de lo que cabría esperar. Pero todos coinciden en que el trasfondo, la profundidad y la capacidad de hacer pensar al lector es la misma que la de la pared que tengo enfrente mientras escribo. Y esto es algo que, si aderezamos con una campaña de promoción cuyo objetivo único (y último) es llamar la atención por las redes sociales (y asustando a algunos lectores por el camino en alguna ocasión), me hace repensar el papel de la literatura juvenil y, sobre todo, los valores que ésta transmite a día de hoy.
Mucha gente, ávidos lectores de este tipo de literatura, se quejan del papel que ésta tiene a día de hoy, y de la imagen social que da de cara a 'todo el mundo'. Bien, os diré que, de todas las reseñas que he leído sobre este tipo de literatura, no he encontrado ninguna en la que se me hablase (o se me insinuase siquiera) qué es lo que ese libro me puede llegar a afectar a mi como persona. Todas eran del estilo 'pues yo shippeo a Fulanita y menganita' o 'esta pareja es genial' o 'ay, me rompió el corazón que esta pareja acabase así'. Y cosas por el estilo. Leo muchas reseñas de muchos retelling y de muchos libros con 'chicas fuertes' que ya se desde un principio cómo van a acabar, y, teniendo en cuenta que es un retelling, podría incluso aventurarme a decir lo que va a ocurrir.
Puede ser que sea cosa mía, que yo sea una lectora demasiado exigente, o que le busque tres pies al gato. Pero creo, sencillamente, que la literatura fantástico-juvenil se está pasando al 'lado oscuro' en el que un libro deja de ser una poderosa herramienta del conocimiento y pasa a ser una poderosa máquina de generar billetes. No digo en absoluto que un libro popular no pueda ser necesariamente bueno, pero me gustaría llamar a todo el mundo la atención sobre la cantidad de libros horribles y que son populares que está habiendo hoy en día.
Creo que la literatura fantástico-juvenil es más que necesaria como transmisora de valores a la vez que como entretenimiento. No sé si lo sabéis, pero durante la adolescencia mucha gente deja de leer y luego recupera el hábito a edad más tardía (30 y pico). Este tipo de literatura juega un papel fundamental a la hora de impedir que muchos jóvenes dejen de lado este hábito, y es cosa de los escritores hacer que esto cambie. No se trata simplemente de hacer novelas que vendan, se trata de hacer novelas que vendan y que, además, contribuyan a miles de personas a conocerse un poco mejor a sí mismos. Porque, autores y autoras del mundo, los jóvenes también tenemos criterio. 

¿Y vosotr@s? ¿Qué opináis? ¿Pensáis lo mismo? ¡Se abre el debate!
Un besote enorme y...

¡Hasta la próxima aventura!